Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Reseña en español. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reseña en español. Mostrar todas las entradas

16 ago 2024

Testament: Titans of Creation (reseña)

 Hermosa portada para una oportunidad desperdiciada.


Titans of Creation. 2020. Nuclear Blast

Tiene todo lo que debería tener y aun así, falla en lo más importante: ser memorable. La importancia de enlistar los temas adecuadamente.

Primero que todo, lo que hace falta reconocerle al disco antes de criticarlo. El talento sigue aquí, la épica voz de Chuck, el innegable virtuosismo de los demás en sus instrumentos, las letras interesantes, la contundencia, la excelente producción; todo está presente. Y desde aquí, una primera… observación: el bajo de DiGorgio y la batería de Holgan… están, pero sólo eso. El riff de “Code of Hamurabi” es cautivante, sí, pero así como en el resto del álbum, el trabajo en el bajo pocas veces se aventura a ser más que una extensión de los riffs; y sí, claro que es ejemplar en su ejecución. La batería es precisa y contundente, de nuevo, interpretada con maestría; pero que deja ver poco de esa creatividad y valor atmosférico que Holgan ha demostrado en trabajos anteriores. Y esto no me parece que hable de ellos dos, sino del proceso de escritura y composición de las canciones como tal. Es como si sólo estuvieran como artistas de sesión y como profesionales, nos brindaran sólo lo que cada tema pide, nada más, lo cual deja con la sensación de que no se supo aprovechar el potencial de ambos en esta ocasión.

Desde que escuché por primera vez el álbum, he tenido la idea de que es muy aburrido. Y lo siento, soy fan de la banda y reconozco que el trabajo detrás de este disco debe ser monumental, pero durante años tuve la sensación de que pudo haber sido mucho mejor. Se siente como un paso hacia atrás si lo comparamos con Brotherhood of the Snake, el cual, sin ser grandioso, cuenta con muchas partes que sí se te quedan grabadas a fuego en la mente y es agradable de escuchar en su totalidad.

Titans of Creation dura casi una hora, está repleto de canciones a tempos moderados desde el inicio y no es hasta llegar casi al final que cobra vida, algo tarde a decir verdad. Hay fans para esto, no soy uno de ellos al parecer. Es frustrante que uno comienza a sentir cierta monotonía cuando apenas va en la cuarta canción… ¿¡y me dices que faltan otras 8!? Es más una tarea de perseverancia, más que un deleite. Pero cuando por fin el disco retoma un poco el ritmo tras City of Angels, de nuevo te encuentras con esa sensación de que todo suena redundante, repetitivo y amorfo. Buenos riffs por aquí y por allá, actitud, fiereza.

En resumen, ¿es malo? Un poco sí, sobre todo si tomas en cuenta lo que han logrado hacer en otros discos. Para mí, es una experiencia tan olvidable como Demonic (el cual sí tiene un par de canciones que genuinamente me gustan) e incluso hasta un poco peor. Sí, hay temas que destacan. “Curse of Osiris”, “Code Of Hamurabi”, “WWIII”, “False Prophet”, “Children Of the Next Level” y “City of Angels”; y aun así, nada que se convierta en un favorito, ningún clásico instantáneo.

 

Ahora pues, ¿por qué escribir sobre este disco a cuatro años de que saliera? Por angas o mangas, me puse a escuchar la discografía de esta banda y al llegar de nuevo a este trabajo, me fue imposible terminarlo. Quise ver si era algo mío y terminé encontrando reseñas que de cierta manera confirmaban lo que yo sentía, pero una en particular me hizo probar escucharlo en un orden distinto. ¡Y vaya que es un cambio total!

Me refiero al orden que sugiere Ziomaletto en su reseña:  https://www.metal-archives.com/reviews/Testament/Titans_of_Creation/840060/Ziomaletto/1158210. Él sugiere deshacerse por completo de “Ishtar’s Gate”, pero a mí no me parece tan mala idea dejarlo como tema al final.

1.      Catacombs
2.      Curse of Osiris 
3.      Dream Deceiver 
4.      Children of the Next Level 
5.      City of Angels 
6.      The Healers 
7.      False Prophets 
8.      Symptoms 
9.      Code of Hammurab 
10.    Night of the Witch 
11.    WWIII 
12.    Ishtar’s Gate

Me sentí realmente decepcionado al escuchar Catacombs, un reciclaje de Legions (In Hiding) del Low de 1994 que poco o nada tiene qué hacer tras haber escuchado el pedazo de bestia que es Curse of Osiris… pero si se usara como intro y colocas a una pieza tan potente como ésta última, es una gozada. El chiste es hacer de escuchar el álbum un viaje, una experiencia, similar a una atracción en una feria y créeme, dale una oportunidad a este orden y disfruta.

Es una selección a la que yo no podría haber llegado si no hubiera escuchado varias veces el disco y reconociendo bien cada canción, cosa que en todos estos años no había podido lograr; convertirlo en algo que te atrape desde el inicio y no te agobie con canciones que te adormecen para cuando la verdadera dinamita estalla. Acelerar y desacelerar, son cosas que pueden usarse para mantener al oyente atento y a la expectativa, ansioso de escuchar el siguiente tema. Esto es, tal vez, algo que se está olvidando gracias a la manera en que consumimos música en las últimas décadas, en donde la idea de escuchar un disco completo (y en orden) es innecesario y hasta anticuado. Es como si ahora los responsables detrás de ordenar las canciones pensaran solamente: “ahí están las canciones, descubre cuál te gusta, haz tu playlist o deja que el algoritmo te sorprenda, a mí no me estés jodiendo”.

En fin, gracias a esto puedo disfrutar mejor canciones que antes me parecían sólo de relleno y esto también incluye a la ya criticada “Ishtar’s Gate”. Si el orden del álbum fuera este, estaríamos hablando de un disco que logra cumplir las expectativas de lo que Testament es capaz de entregar, sin superarse, pero entregando una experiencia disfrutable (aunque, de nuevo, nada que se te quede en la cabeza por más de un rato). Pero como el producto final fue otro, y esa maldita sucesión de temas me tomó 4 años apreciarlo por completo sin sentirlo cansino, no es un disco que recomiende a nadie que no sea un verdadero fan de la banda.

Si hemos de calificarlo, la música es 7 de 10, pero escucharlo de principio a fin es apenas un 6. Y eso sí, portada, 1000/10.

7 ago 2022

Axis - Unholy Resurrection (reseña)

2022 Unholy Resurrection.

Este es el primer LP de la banda mexicana Axis, quienes no son unos novatos, pues ya tienen unos años de existir y lo demuestran con esta piedra angular que se llama Unholy Resurrection. Un thrash con tintes de varios otros rincones del metal como el black y el groove (en momentos puntuales) pero que no se despega de su vena principal y nos ofrece la excusa perfecta para destrozarte en el moshpit.

La mezcla está muy procesada pero, afortunadamente, lo suficiente para (apenas) no sentirse como un bloque comprimido de concreto, si a lo mucho, como un despeñadero macizo, con grietas que le dan ese carácter de autenticidad. La batería es cautivadoramente precisa y suena masiva. El tono de las guitarras y el bajo es malévolo, amenazante y encarnizado, pero a la vez, se nota que es un aspecto muy cuidado para el resultado final. La voz es una explosión de ira y maldad que resuena a lo largo de las canciones como si proviniera de esos muros de piedra malditos y profanos del despeñadero. Por su parte, los riffs dan al clavo de lo que cada tema necesita, logrando crear una estampa perfecta de atrocidad, malicia y desesperanza. Si hubiera una manera de describirlo, sería con un viaje a través de escenarios endemoniados y demenciales.

La experiencia al escuchar el disco completo es como adentrarte en sitio apartado en las montañas, en donde sabes que tienen lugar los rituales más sangrientos y despiadados, que te esperan rocas afiladas, senderos traicioneros y parajes desolados; pero aun así, sigues adelante porque la promesa de lo que encontrarás al final. El álbum no decepciona en ningún momento, realmente no tiene puntos débiles y conforme descubres cada pasaje, cada uno más siniestro que el anterior, llegas a un lugar macabro pero cautivador antes de que éste cierre con un broche de oro en el que el suelo se quiebra para abrir las puertas del mismo infierno al que te diriges en caída libre.

Mientras que el tema titular es ciertamente la médula que engloba todo el concepto de lo que ofrece la banda en esta producción, que junto a "Cruciatibus Aeternam" y "Axis" forman una trinidad impía sobre la cual se sostiene de manera firme el resto del material, que se expande como raíces de un árbol podrido para distintas direcciones.

Una favorita instantánea es “Domination Routine”, cuyas secciones se te quedan grabadas en la carne, con uno de los solos de guitarra más hipnotizantes, seguido de un sorpresivo solo de bajo que hacen la delicia del moshpit, al igual que "Altered Beast", que es una ráfaga maligna y salvaje, que se convierte en una pieza épica por cuenta propia, es ese tema que mueres por experimentar en vivo.

"Hate Game/The Punishment" te toma del cráneo y lo sacude a su merced, es una muestra de que no se necesita mucho para logar hipnotizar a una multitud ansiosa por destrozarse una vez que el tema inicia de verdad y se vuelve inmisericorde, una colección de riffs que cuenta con aristas oscuras de un pentagrama siniestro escondido entre la oscuridad.

El titular es otra muestra de ese núcleo de palizas puro y duro que se transforma en una vorágine te sumerge en una marea de caos que pinta un cuadro de piedras afiladas y un cielo oscuro y sin esperanzas. Sientes que vas en una caída de la misma manera en que “Contradiction” te jala hacia las profundidades, pero aún más profundo que esas piedras, a un abismo por debajo del suelo, lleno de fuego y desolación.

El álbum como un todo es pura maldad grabada en piedra y fuego, brillante de inicio a fin. Como se dijo antes, es difícil encontrar algo criticable, no hay temas de relleno, no hay descanso pero tampoco se convierte en una experiencia repetitiva o cansina. Axis logra hacerse de una identidad con un estilo de thrash de la vieja escuela muy violento pero pulido a la vez. Una fórmula que no necesita ser innovadora para saciar esa sed de sangre, pero ¿quién necesita complejidad o giros de tuerca intrincados cuando tienes una ejecución que suena así de perfecta? Ciertamente, no estos chicos.

El disco está disponible directamente con la banda a través de sus redes oficiales Apóyalos en:

Facebook

Instagram

Escúchalo en

Youtube

Spotify

13 abr 2022

Reseña: Next - Silencio Nocturno (1989)

 Refinando la fórmula

1989 Silencio Nocturno. Portada de la versión Avanzada Metálica

Volvemos para escuchar el segundo asalto de los Patos de Next. En este caso, se les une el bajista Héctor Morales para poder conformar un cuarteto que muestra una evolución a la fórmula de su primer disco y nos entregan Silencio Nocturno.

El grupo nos vuelve a entregar un buen álbum de sólido thrash que inmediatamente te traslada a esa época dorada a finales de los 80’s. Aquí no hay giros de tuerca progresivas ni exhibicionismo innecesario, pero sí hay una fórmula que funciona y suena de maravilla. La adición del talento de Morales en el bajo es precisa y añade un poco de “color” en secciones donde sorprende y ayudan a que los riffs de guitarra no suenen planos. El trabajo de Erick en la batería es pulido y maduro a nivel de un músico que comprende exactamente lo que el tema necesita y añade redobles solamente en momentos justos. Esto calza de maravilla con los temas, alternando la velocidad y fiereza con acentos puntuales que acompaña a estos riffs que nos presentan Carlos y Sergio en unas guitarras cuyo tono tiene dos cualidades, suenan afiladas pero bastante claras. No obstante, hay algo en la mezcla de las guitarras que no sólo resulta un poco cansado conforme avanza el disco sino que en ocasiones rivaliza en volumen con la voz de Carlos y que pierde un poco de protagonismo en los solos, una cosa es silenciar los medios en el amplificador, pero a veces uno se pasa de la raya al extender esa ecualización a toda la mezcla final.

Hay muy buenos riffs en el disco y que con justa razón hicieron de sus canciones algo que se te queda pegado en la cabeza. Hay un poco más de experimentación, y es que aprovecharon la nueva alineación con dos guitarras con las armonías por aquí y por allá. De nuevo escuchamos solos de guitarra que no acostumbran a extenderse más de la cuenta, a veces muy acertados y a veces, poco inspirados; por otro lado, es quizás por la ecualización en la mezcla que se pierden dentro del sonido del resto de la banda y se sienten como un grafiti en la pared en vez de un cuadro enmarcado que sale de ella.

El álbum nos recibe con una primera mitad conceptual, Carlos Alanís, vocalista y líder de la agrupación, quien pasó de ser bajista a tomar la segunda guitarra, ha mencionado que se basaron en la película Alcatraz. Por lo cual, escucharemos la travesía desde El Juicio, que se convierte en un estandarte de la banda con ese riff principal simple pero icónico desde la primera vez que lo escuchas. Nos abrimos a una experiencia que va alternando velocidades y complejidad, tras la cual experimentamos a la desesperación claustrofóbica del encierro (Poco Tiempo), la determinación y el proceso de fugarse (Vamos a Escapar), para así reflexionar sobre las consecuencias de haber cumplido una condena (Mirando hacia atrás). Algo que incomodará a quienes busquen una narrativa lineal y consistente será la línea “esa condena ya la cumplí”, pero es demasiado rebuscado pensar en ello como para considerarlo dentro de una crítica seria al álbum.

Para el cierre de la primera mitad, nos recibe una intro de sintetizadores bastante ominoso y un mensaje invertido (“Se cumplió el destino de la humanidad. La herencia de la humanidad es este mundo mutante”). Mundo de mutantes no sigue con la historia de la prisión, pero sí da continuidad a las dos partes de Holocausto en su primer disco con un pasaje horroroso más fantasioso; lo cual dista bastante del realismo crudo que nos encontraremos en el resto del disco. Con respecto a temática, no hay queja alguna; aunque hay que reconocer que la escritura no es un fuerte este álbum, pero tampoco es algo que dilapide todo lo demás.

La segunda mitad del disco sería quizás la más pesada con el tema que da título al álbum y Cámara de Gas, que ofrecen pasajes con narrativas oscuras y crudas, acompañados de riffs inmisericordes que los convirtieron inmediatamente en clásicos. Todo este escenario de muerte se ve interrumpido por una pieza instrumental y acústica bastante atrapante, Norma Jean Baker no fue solamente el nombre de pila de esa atractiva rubia que conquistó el mundo de su época rebautizada como Marilyn Monroe; también es una pieza de música de ensueño, bella aunque algo melancólica. Finalmente, Dipsomanía es un poco más relajada pero cuenta con un riff descarnado antes de su breve solo, así como su break-down demoledor que cierran con broche de oro una experiencia sumamente gratificante, un álbum que goza de una cota de una manufactura de alta calidad y que además está lleno de temas memorables.  

Silencio Nocturno fue el primer nombre que recibió este álbum, pero posteriormente, la compañía Discos y Cintas Denver lo rebautizaron con el nombre de El Juicio y hasta lo llegaríamos a ver en una compilación junto al disco anterior de la banda y bajo el título La Colección.


1989 El Juicio. Discos y Cintas Denver únicamente lanzada en formato casete

1991 La Colección. Acolado de Avanzada Metálica con los primeros dos discos de la banda y reeditada en 2019 por Moon Records


2001 El Juicio. Discos y Cintas Denver. 
Actual versión disponible en CD a través de Denver.


Personal

Carlos Alanís                      - voz y guitarra

Sergio Alanís                      - guitarra

Erick Alanís                         - batería

Héctor Morales                   - bajo




27 feb 2022

Reseña: Pactum - Ficción, Lujuria y Blasfemia

  



Lujuria, Ficción y Blasfemia. 1992. Avanzada Metálica

Tu infierno, su Paraíso

Pocos álbumes cuentan con un trasfondo interesante como este. Ficción, Lujuria y Blasfemia es el primer LP de la banda mexicana Pactum. Este disco fue lanzado al público a través de Avanzada Metálica en 1992, 3 años después de su EP homónimo, producido por ellos mismos. Sin embargo, tuvo que enfrentar bastantes problemas para ser lanzado al público debido a algunos títulos de sus temas y al propio contenido de sus letras. Es ya conocido entre los fans cómo el álbum tuvo que venderse con una carátula en la que no se leyera el título y rodeado de una funda blanca, con una contraportada en la que sólo figuraría la leyenda “CONTIENE 11 CANCIONES”. 


Nos encontramos ante otra muestra de la precariedad con la que se producían los discos en Avanzada Metálica; algo que para los audiófilos será una tortura de escuchar pero que para los fan hardcore del thrash y el black metal hará las delicias. No hablamos solamente de la forma en que los platillos de la batería de Woltan Campos sobrevuelan al resto de instrumentos, sino la forma en que fueron grabadas las guitarras de Antonio Porcayo y el bajo a cargo de Alejandro Ortiz. 


Dejando de lado la calidad de audio, tenemos con un trabajo muy interesante por parte de una banda que ya contaba con 6 años de existir, que también venía de haber producido su propio EP y esto se nota. Los riffs de guitarra son acompañados de forma envolvente por la batería y el bajo. Algo que hemos de agradecer es que el bajo no está enterrado en la mezcla, lo que nos permite apreciar cómo el trabajo de Ortiz brilla por cuenta propia y es gracias a que no sólo se limita a copiar las líneas de Porcayo, sino que cuenta con varios fills y solos que añaden una dimensión extra a la ecuación. Los solos de guitarra son contados y breves, pero llenos de expresividad y que no abusan de un shredding que no se necesita. No son algo que se eche mucho en falta mientras se escucha el álbum y que esto no se interprete como si éstos estén mal ejecutados o sean aborrecibles, para nada; simplemente, están colocados de forma puntual conforme la ocasión lo amerite (por poner un ejemplo, "Tu Infierno, mi Paraíso"). La voz de Luís Castillo suena descarnada, como gruñidos atonales de una sombra maligna y enfurecida, rayando en susurros desgarrados que, aunque no resaltan en técnica, encajan con el ambiente decadente y agresivo. La sonido de la batería de Campos es un desastre, quizás como resultado de malas decisiones al momento de la grabación, pero que deja entever que su trabajo logra estar a la altura del resto de la música. Hay cierta actitud por parte de la banda como un todo durante el disco, desde amplias secciones instrumentales hasta apabullantes sesiones llenas de ira y velocidad (como en "Eyaculando Sangre")


Si bien tenemos que admitir que la atmósfera opresiva, la interpretación vocal de Castillo y el contenido lírico nos hacen pensar en black metal; estamos hablando de un álbum de thrash en escencia, eso sí, uno bastante ennegrecido. Una paliza musical que acompaña a unas letras controvertidas e irreverentes, que siempre buscan (y logran) provocar. Hablamos desde contenido blasfemo y abiertamente anticristiano, hasta canibalismo ("El Búnker"), abuso de sustancias y varias cotas de un hedonismo llevado al extremo mediante prácticas rituales cuestionables. Pese a no abordar temas que normalmente te ayudarían a iniciar una conversación casual, logran ser suficientemente cautivadoras mientras las escuchas ("Yo soy Dios" y "Escupiendo a la Biblia", por ejemplo). No es algo que le mostrarías a tu tía Concepción, pero su mérito radica en que tampoco llegan al extremo opuesto de repelerte o aburrirte, al grado de que se convierten en un gusto (no tan) culposo. 


Algo que cabe destacar es la creatividad de las composiciones, pues al ser en su mayoría temas muy cortos de menos de 3 minutos, muchos de sus pasajes son únicos, lo cual se convierte en una rapsodia de oscuridad cruda con muy contados coros. Resaltan casos como "Antiprocreación", que es el tema más extenso y que cuenta con varias secciones diferentes o "Parricidio", que alterna partes psicodélicas con un intermedio salvaje. A veces, uno tiene la oportunidad de interpretar cómo se crea y se desenvuelve este caos. "La ira de la razón" comienza como una marcha y va degradándose sin que te des cuenta de ello y llegues al coro final con el que cierras todo este viaje a través de la cueva de poco más de 30 minutos a la que entraste escuchando "Yo Soy Dios". 


Encontrar puntos bajos es algo que se muestra difícil mientras más lo escuchas, cada tema tiene sus destellos, pero cabe admitir que "Alaridos de Placer" podría ser la única pieza débil de todo el disco, sin nada realmente memorable (pese al coro), aunque en gustos se rompen géneros y que esto sirva para demostrar todo lo demás que te puedes encontrar en el resto del álbum. Como se señaló, no es un material que les encantará a todos desde el principio, pero es un trabajo al que se le agarra el gusto después de un par de escuchadas. ¿Redomendado? Claro que sí.

 

Personal

Luís Castillo             - Voz

Woltan Campos     - Batería

Antonio Porcayo     - Guitarra

Alejandro Ortíz            - Bajo

    

 




12 oct 2021

Reseña: Six Beer - Lengua de Serpiente (1989)

Portada Original del EP de 1989, EMI Capitol de México. 
Reeditado en formato CD de manera limitada por American Line Productions.

 Cuando la música se volvió metálica

Traemos otro debut de una de las bandas pioneras del género en México: los queretanos Six Beer. En este caso, un quinteto, conformado por los hermanos Gerardo (voz), Ricardo (guitarra y coros), Rogelio (bajo) y Fernando (batería) Mendoza Rangel, junto al guitarrista Antonio Martínez Guerrero; lograron resaltar con una propuesta potente y con un estilo bastante definido de lo que podríamos escuchar de otras bandas de la época. La versión que revisamos es la de Discos y Cintas Denver, que incluye 3 canciones extra: El Wine, Celda Negra y Muerte y Destrucción.

Nos encontramos con un material cuya producción, para el estándar que se acostumbra a escuchar de los primeros discos en Avanzada Metálica, suena bastante limpio y potente. El tono de las guitarras es menos distorsionado de lo que cabría esperar, aunque sienta bien para el estilo contenido y cuidado que lleva el álbum en general. Algo diferente ocurre con los solos de guitarra, breves en su mayoría, pero recargados de energía y que ayudan a crear una atmósfera amenazante y épica en ocasiones con esos arreglos con dive-bombs de vez en cuando. De los riffs en sí, son sencillos pero creativos, potentes y si no son maliciosos (sólo escucha el tema que titula al álbum), logran hacerte mover en camaradería con ellos. Y vienen acompañados de una batería que los hacen sonar como una locomotora a la que le no le dejan de echar carbón de inicio a fin gracias al trabajo de Fernando. Hace falta mencionar que es en la primera canción en la que la mezcla logra hacerle justicia al trabajo de batería, ya que ésta se entierra un poco en el resto del disco. También es una pena que las líneas del bajo no logren apreciarse en la grabación más allá del punch en la mezcla.

El estilo del álbum como un todo entra más en la categoría de Heavy Metal con tintes de thrash que un material puramente thrash. Comienza dando puñetazos violentos y cargados de fuerza bruta, sin embargo, esta sensación no se mantiene durante toda la grabación. Echemos un vistazo al tema ‘Metálica’ así como al bonus ‘El Wine’, ambos con letras menos serias y hechas para disfrutar con la audiencia, con una fuerte orientación hacia un Glam que te hace pensar en los primeros discos de Pantera (antes de la llegada de Phil Anselmo) que en el estilo decadente y furioso que se escucha al inicio del álbum. Y para nada son malas canciones, al contrario, sus coros te invitan a unirte y los solos, aunque breves, cautivan. Son una adición decente al disco para aquellos a quienes les guste variar un poco lo que escucha, pero para el fan acérrimo y purista, serán dos pistas que podrían saltarse sin problemas. Pero fuera de estos dos episodios vivarachos, volvemos a un tren de agresividad y fantasía apocalíptica que sin duda captan más nuestra atención.

Los temas que logran destacar son ‘Terror Nocturno’, ‘Maldita Profecía’, ‘Lengua de Serpiente’ y ‘Muerte y Destrucción’; todos ellos dignos ejemplos de thrash y capaces de hacer enardecer a una audiencia en un concierto y levantar tu puño al son de la banda. Como se dijo, a veces aparece una pincelada de heavy metal o hard rock por aquí y por allá, sobre todo en los coros o interludios. Un caso de esto se puede apreciar en la ambiciosa y épica ‘El Fin está cerca’, que cuenta con varios cambios de ritmo, con una colección de riffs geniales y demoledores que van mutando conforme avanza, subiendo y bajando la velocidad. Sería un tema perfecto si no fuera por la manera abrupta con la que hacen aparición esas guitarras limpias, las cuales no empatan con el nivel del resto de la producción y es de lo menos refinado a nivel instrumental en todo el disco.

También, vamos a ser sinceros, algo en lo que no destaca son en sus letras, las cuales orbitan alrededor del terror y un fin del mundo catastrófico, pero que no son consistentes en cuanto a métrica. Puedes dejar pasar las rimas en una canción, pero cuando escuchas que Gerardo debe acelerar su pronunciación para que la línea del verso ajuste con el ritmo de la canción, puedes darte cuenta de que pudieron haber trabajado un poco más para que calzara mejor. El tono de la voz encaja la mayor parte del tiempo con la música, con una aspereza que te hace tomarlo en serio, así como tonos más limpios cuando la situación lo amerita; sin embargo, hay momentos en los que se siente como si no supieran por dónde llevar su melodía. Infortunadamente, esto ocurre mucho con el remate de coros como en el de ‘Maldita Profecía’, que pierde un poco de ese fuelle que esperas para cantarlo con ganas. Sin embargo, el punto más bajo de todo el disco sin duda es uno de los bonus tracks: ‘Celda Negra’. Se trata de una power(less) ballad en las que la música y el contenido de la letra no están mal, pero todo el momento carga con el lastre de una interpretación vocal que se queda a medias, dejémoslo así, es verdaderamente lo más lamentable de esta versión.

Pero no vamos a terminar con una visión tan negativa, la demencia infernal que se llega a lograr a lo largo del resto del disco pesa mucho más que sus defectos. Es innegable que es un buen material de partida para conocer a la banda y, como hemos visto antes, no siempre puedes exigir una obra maestra de un debut. Sólo miéntenos y dinos que no sacudiste ese cerebro al ritmo de la banda en alguna de las canciones, mentiroso. Esta lengua de serpiente doblemente afilada está impregnada de veneno de metal y es un álbum que nos complace volver a visitar en cualquier momento.

Esta versión se encuentra en el compilatorio Lengua de Serpiente/Vida Futura y puedes adquirirla en el sitio de Discos y Cintas Denver

Lengua de Serpiente/Vida Futura

Personal

Gerardo Mendoza Rangel    - voz
Ricardo Mendoza Rangel     - guitarra y coros
Rogelio Mendoza Rangel     - bajo
Fernando Mendoza Rangel  - batería
Antonio Martínez Guerrero   - guitarra

4 oct 2021

Reseña: Inquisidor - Inquisidor... Ser Sin Piedad (1988)

 

Inquisidor.... Ser sin Piedad. 1988. Avanzada Metálica

La masacre se desató

El primer disco de la banda mexicana Inquisidor suena a un demo muy largo de una banda agresiva, demencial y con mucho potencial. ¿Demo? Sí, a eso suena. La calidad de la mezcla es tan mala que cuesta trabajo identificar correctamente la batería de Felipe Chacón, los micrófonos captan más la reverberación del cuarto que del instrumento en sí. Al igual, la guitarra de Baudelio Ayala cuenta con tanta distorsión que muchas veces tienes que imaginarte las notas que está tocando en los registros graves, algo que hará las delicias para un fanático del sonido crudo del hardcore punk y que ahuyentará a los que no gusten de nada que no sean producciones bien logradas. Del bajo tampoco podemos hablar debido a que está más enterrado que la batería la mayor parte del tiempo.

Si esto no lapida al álbum como un desperdicio es precisamente por lo que se encuentra debajo de todo ese ruido. Una primera o segunda escucha no te serán suficientes para descifrar todo lo que está ocurriendo entre esa marea de ruido, reverberación y distorsión, pero poco a poco, la magia aparece. De nuevo, no es una tarea para cualquier persona y es perfectamente entendible si decides no seguir escuchando después de los primeros 60 segundos; no obstante, para quien está acostumbrado a escuchar producciones así de precarias, sabe que a veces encuentras oro entre demos que suenan mucho peor.

Precisamente, porque es un contenido que toma su tiempo (y esfuerzo) descubrir (y describir), resalta mucho la dificultad para hallar su estructura. Y es porque casi nunca se recurre a la estructura verso + coro + verso… muchas veces, da la sensación de que estás escuchando una rapsodia infernal y maligna dentro de una cámara de tortura, que se convierte a veces en una propuesta teatral, si acaso cabe la descripción. Y le cabe como anillo al dedo el nombre de la banda, por momentos parece que estás escuchando un calabozo en épocas de la Inquisición.

Lo que sí destaca es la interpretación vocal de Martín Huerta, que es una de las más desenvueltas, sin compromisos y totalmente dedicada a hacer sonar a la banda como un acto que no puedes tomarte a la ligera. Sólo tienes que escucharlo dándolo todo en Descansa en Paz o en Führer para darte cuenta de que no estás escuchando a un grupo que toca sólo para pasar el rato. Estos temas, junto con el resto de la segunda mitad del disco, muestran todo de lo que eran capaces estos muchachos dese entonces.

Un tema aparte son las letras, llenas de retórica y una crítica no sólo hacia las instituciones religiosas, sino también hacia la sociedad y que toma como marco las referencias de la religión; algo bastante más maduro que lo que a primera vista pensarías al escuchar semejantes berridos y gruñidos. Son una joya a la que tendrás que llegar haciendo uso del panfleto cual si fuera un mapa, porque sin él, le entenderás poco o nada.

Ciertamente, este es un material que no dista mucho de sonar como otro demo para la banda (en verdad). Pero muchos opinan que la razón de que existan los discos es para vender entradas a conciertos, sin duda, es algo que logró este álbum. Te genera una expectativa de cómo será una presentación en vivo de Inquisidor y precisamente, sin volvernos a recrear en la pésima producción, puedes garantizar que la banda suena mucho mejor frente a la multitud (más les valdría). Cuesta trabajo creer que un acto así haya no sólo logrado grabar este material, que se haya comercializado y que la banda siguiera activa por muchos años después; sino que continuaron lanzando más producciones, afortunadamente, mejores a este accidentado debut.

¿Es para ti? Ya desglosamos la principal razón por la que podría no serlo, pero si gustas de la fiereza con la que Paul Baloff se entregaba con cada interpretación de Bonded by Blood, o si te gusta revisitar las oscuridades de Morbid Visions de Sepultura o In The Sign of Evil, de Sodom; te recomendaríamos que le eches un vistazo a Inquisidor, porque debajo de todo ese ruido, se encuentran joyas que han perdurado hasta nuestros días. Ahora bien, si lo deseas, también puedes escuchar algunas de las canciones regrabadas con una mejor producción aunque con la voz de Baudelio Ayala (quien tomaría las riendas de la voz desde 1991) en su Antología 1.3 de 2014.

 

Personal

Martín Huerta                  - voz

Baudelio Ayala                - guitarra

Felipe J. Chacón             - batería

Ever Cázares                  - bajo

    

 




25 sept 2021

Reseña: Transmetal - Muerto en la Cruz (1988)

Muerto en la Cruz. 1988. Avanzada Metálica

Aumenta el volumen... ¡Ya!

Un disco Brutal, directo al cerebro y lleno de esa agresividad que te hace querer romperlo todo, que inicia con un tema introductorio que inmediatamente te dicta el sonido que tendrá no sólo el resto de la grabación, sino la banda misma. ¿Cómo se llama este sonido? ¡Transmetal!

En ocasiones, la agresividad sube y baja de intensidad, mostrando solos de guitarra breves y veloces por parte de Juan Partida que, aunque no resultan memorables, sí están llenos de furia y calzan de manera perfecta con los riffs impasibles. Una batería demoledora en canciones como 'Castigo del creador', que bien podrían sonar a una canción perdida de los alemanes Kreator doblada al español, así como 'La Horca' y el tema que da título al álbum, que sin duda muestran la energía y aguante de un joven Javier, que no duda en entregarlo todo. 

Hay ocasiones en las que pueden notarse las influencias de sonidos como el de Black Sabbath en la obra instrumental 'Milicia Infernal', que parece estar escuchando a Tony Iommi con una bocina reventada, navegando entre una marea de riffs; otro ejemplo es la base de bajo de Lorenzo, que apenas se aprecia en el resto del disco, para el tema 'Killers', muy al estilo de Iron Maiden y que serían justamente los trabajos más contenidos para este álbum. 

De la misma manera, al ser un trabajo de una banda nueva, hay áreas por pulir, tal como ocurre en las canciones 'Enviado del Infierno' y 'El Enterrador', que pese a tener los elementos musicales "adecuados", no logran despegar. Cabe resaltar que las letras son bastante decentes en cuanto a lo que cabría esperar; sin embargo, en ocasiones la interpretación de Pimentel no logra hacerles justicia. 

Canciones como 'Rostro Maligno', 'La Horca' y 'Muerto en La Cruz' destacan desde la grabación por la velocidad, agresividad y agonía que se traducen en una experiencia en vivo que busca sacudir cabezas y alzar los puños con hachas (antorchas, mazas o el arma de tu elección) imaginarias. No por nada se convertirían en clásicos para las presentaciones, ya que representan la quintaesencia del trabajo de la banda tanto en este álbum como los que estarían por venir. 

Para los amantes de la velocidad, por si el resto del disco no llena aún tu cuota de salvajez y brutalidad apabullante, sin duda 'Desciende a la Oscuridad', 'Los Criminales Morirán' y 'Tiburón de metal' (personalmente, mi favorita de este disco) son de esos que no dan paz ni tregua de inicio a fin, tanto que hasta puedes notar en ocasiones la falta de aire de Pimentel para seguirle el paso a la canción. 

Finalmente, nos toca cerrar con 'El Regalo de Satán', aunque en el listado de canciones aparece con las siglas 'R.D.S.', tal vez por evitar la censura. Otra colección de riffs dementes y maliciosos que incitan a destrozar todo y unirse a los coros de "R.D.S.". Un final abrupto, para un álbum igual abrupto, cuyo silencio te hace tratar de asimilar tu experiencia al escucharlo, que sería comparable a que un grupo de maleantes irrumpieran en una casa, destrozaran todo dentro y salieran con la misma velocidad con la que entraron. Lo cual, si lo pensamos, es algo genial para un álbum debut.

En general, es un gran trabajo, pese a la producción rudimentaria y la reverberación algo exagerada, pero cuyo núcleo perduraría con el tiempo, con varias versiones tanto en reediciones de este disco como en otras grabaciones y regrabaciones. Sin dudar, se convertiría en parteaguas para la escena del thrash, al salir meses antes que el primer disco de NEXT (ya reseñado aquí), sin mencionar que con el tiempo, la fusión con el sonido death metal se haría más y más presente en los demás trabajos de la banda y una gran influencia para próximas bandas dentro y fuera de México y Latinoamérica. 


Personal:

Alberto Pimentel         -     voz y guitarra rítmica
Lorenzo Partida Bravo -     bajo
Juan Partida Bravo         -     guitarra líder
Javier Partida Bravo -     batería




19 sept 2021

Reseña: NEXT - Invasión Nuclear (1988)

 

Invasión Nuclear. 1988. Avanzada Metálica

Un golpe en la mesa de unos principiantes

Incluso sin ser el mejor ejemplo de lo que un disco de thrash es capaz de ser, lo que un trío de hermanos demostró que eran capaces de hacer en ese entonces, en el México de los años 80, es bastante impresionante. Una colección de riffs indudablemente simples pero poderosos, una producción moderadamente bien lograda y balanceada (por supuesto que aún semi-profesional) fueron testimonio de la energía y la devosión de los muchachos hacia su objetivo: reslatar y ser escuchados. 

Unas guitarras amenazantemente distorsionadas, pero lo suficientemente claras para escucharlas logran un tono atinado y que captan tu atención de manera hipnótica durante toda la grabación. Veloces como la ira y afiladas como una motosierra. ¿Es eso un cumplido? Sí. ¿Hay allá afuera cosas más veloces y afiladas? Por supuesto. Pero estas guitarras, todas interpretadas por Sergio pero grabadas de manera en que parezca un asalto simultáneo de dos guitarristas, suenan lo suficientemente demoledoras para dar a tus oídos una sorpresa placentera y a tu cabeza, una razón para sacudirse. La batería interpretada por Erick y el bajo, por Carlos, están tan bien grabados y microfoneados que son capaces de ser distinguidos en la mezcla y te permiten escuchar algunos destellos de vez en cuando

De las voces y las letras, digamos que son los aspectos menos pulidos de todo el álbum, al igual que algunos (no todos) solos de guitarra con poca inspiración. Pero, ¡Oye, no puedes esperar todo de cada debut que escuchas! Creo que la razón principal por la cual apreciar más este disco es considerando el contexto histórico de lo que entonces era la escena musical en México y la ausencia de grabaciones profesionales que sonaban así hasta ese momento. Esto era una señal de lo que estaba por venir, tanto por la misma banda como por otras bandas que llegarían más tarde.  

Si todos nosotros estuviéramos en 1988, les diría a cualquier fanático del thrash que fuera a escuchar esto de inmediato. ¿Acaso es verdadero thrash metal en español? Bueno, lo primero que la mayoría de metaleros de entonces nos responderían habría sido: "¿'Thash'? ¡Esto es 'Rock pesado'!". Incluso hoy en día, hay muchos fans mayores que siguen pensando de esta manera rockera. De cualquier manera, no había nada que se le pareciera en entre los grupos mexicanos que sonaban en esa época.  

Bueno, claro que ese mismo año saldría antes 'Muerto en la Cruz' de los brutales y guturales Transmetal, pero esto era definitivamente algo diferente. (Comenzando por la diferencia en la producción, ya que este disco no suena como una grabación directa hecha desde un bar), esta Invasión fue menos brutal, seguro, pero tan extraordinaria como podrías esperar de una banda recién llegada, aunque llevaban tocando desde el 85. 

De los temas puntuales a destacar podríamos hablar de la energía de "Debes Morir", la atmósfera del tema que da título al álbum y los arreglos en los 2 temas de cierre, "Pecado Mortal" y "Grita Rock", todas ellas con coros (estribillos) claramente escritos con el objetivo de ser cantadas a todo pulmón por una multitud en vivo, y ganas no faltan cuando las escuchas.   

En términos de sonido, podríamos situar a este LP entre el casi alegre "Kill 'em All" de Metallica y el peligroso "Show No Mercy", así que, si te gusta viajar en el tiempo a esos años de vez en cuando, te recomiendo encarecidamente que no dejes pasar este álbum.  

Personal

Carlos Alanís    -   Bajo y voz principal 
Sergio Alanís    -   Guitarras
Erick Alanís      -    Batería y coros